Death Proof: El estreno
Lo prometido es deuda. Tras aterrizar desde Glasgow el jueves y después de haber dormido más de diez horas, ya podía acudir al evento que muchos hemos estado esperando durante más de un año: El estreno de Death Proof, el último film de Quentin Tarantino.
Lo primero que me ha impresionado gratamente del film es que, al igual que ocurría en Jackie Brown, se trata de una fiel adaptación. Pero en esta ocasión más que adaptar otra obra, la película se adapta a los cánones del cine al que rinde homenaje, esto es, el exploitation puro y duro. Por ello no hay secuencia previa a los títulos de crédito, al contrario de lo que nos tenía acostumbrados Tarantino en todos sus films, menos el protagonizado por Pam Grier. Unos títulos de crédito -no me preguntéis por qué- que me recordaron un poco a los de Garganta profunda.
Una de las primeras cosas que hay que comentar sobre Death Proof es que se trata de la película más autoconsciente y metadiscursiva -perdón por el palabro- de su director. El tono de Kill Bill en el movil, las conversaciones sobre series y películas a lo largo de todo el metraje, el mundillo detrás de los focos del que se habla en la segunda mitad de la peli o la mirada a cámara de Kurt-Stuntman Mike-Russell así lo delatan.
Hemos empezado diciendo que Death Proof se pliega con fidelidad a las normas no escritas del exploit. Sin embargo, esto deja a Tarantino la libertad sufuciente para dejar su huella a lo largo de todo el metraje. Vuelven los grandes diálogos y las conversaciones de cafetería. Y tanto es así que en un momento de la peli me parecía estar viendo la versión femenina de Reservoir Dogs. Y no sólo eso: el Universo Tarantino reaparece en forma de marcas comerciales nuevas y otras ya conocidas como los cigarrillos Red Apple o las hamburgueserías Big Kahuna.
No hemos dejado de hablar del exploitation, sin embargo no lo hemos definido en absoluto. Pero como esto no es un estudio sobre el cine de los setenta, seremos breves: cine de sexo y violencia. El único problema es que la visión del sexo que tiene Quentin Tarantino se sale de la norma, por lo que, aunque Death Proof sea el film más sexual del genio de Tennesse, a muchos esto les pasará desapercibido. Sí, estamos hablando de los pies femeninos. Y es que esta película es todo un festival para cualquier erotómano que disfrute con esta parafilia. Otro sello de la casa con el que Quentin guiña a sus fans.
A Tarantino se le ha acusado hasta el aburrimiento de hacer películas violentas. Sin embargo, hasta ahora -si exceptuamos Kill Bill, y así lo haremos, ya que su secuencia más agresiva se exhibió en blanco y negro- no eran tantos los actos de violencia explícita que habíamos presenciado de su mano. El norteamericano es un maestro en el uso de la elipsis, pero como hemos dicho, el cine de explotación requiere violencia y Tarantino no sólo nos la da: consigue una de las secuencias gore más memorables de la Historia del Cine, repitiendo una y otra vez y desde distintos puntos de vista -otra marca de la casa- uno de los choques de coches más brutales que se hayan visto en una sala de cine.
Sobre Planet Terror dijimos que se apartaba un poco de la serie B por la multitud de subtramas que salpicaban el argumento. Aquí, al contrario, hay numerosos hilos que quedan sueltos, bien sea por el montaje a saltos, bien porque el guión así lo requería. En este aspecto me recordó poderosamente a I drink your blood y a Delinquent School Girls, conocida también como Carnal Madness. Eso sí, al ver a Earl McGraw y la secuencia con su hija no pude más que sentir por enésima vez que no se estrenaran juntos ambos films. Aunque parece ser que en el festival de Sitges se encargarán de ello este año. También comentamos que en ocasiones sobre el film de Rodríguez planeaba cierta sombra autoparódica. Esto en Death Proof no pasa, lo que no impide que la película esté cargada de momentos de humor.
De los actores, qué puedo decir: Joder, es Kurt Russell. Está tan soberbio que uno se pregunta -y es desde hace meses un encendido debate en los foros angloparlantes- si su personaje es realmente un especialista de cine o si sólo finge serlo.
Y las chicas, a cual mejor. Me sorpendieron muy gratamente Vanessa Ferlito y Sydney Tamiia Poitier, pero Zoe Bell -teniendo en cuenta que es realmente una especialista de cine y no una actriz- se sale. Tarantino, además, vuelve a desmostrar que es uno de los tipos que con más cariño crea personajes femeninos del panorama actual y que es un grandísimo director de actrices.
Eso sí, aquellos rezagados que no supieran lo que era el cine de explotación antes de que el fenómeno Grind House invadiera el mundo o que no hayan bebido mucho de las fuentes del cine de motores rugientes, deberán hacer los deberes: Homenajes explícitos a Faster, Pussycat, Kill! Kill! a Vanishing Point -AKA Punto límite cero, una de las mejores road movies que he visto en mi vida-, a Dirty Mary Crazy Larry, a Carretera al Infierno, Los locos del Cannonball, etc.
Estas son mis primeras impresiones en estado de resaca a las nueve de la mañana tras haber ido a celebrar el estreno. Ya sólo tengo que verla 15 o 20 veces para que alcance a las demás. Para terminar solo diré algo que oí en alguna película:
A las chicas les encantará.










earendil dijo
Saludos !!!
Suena muy bien. Este fin de semana veré la película, y más animado después de leer esta crítica.
He seguido a Tarantino desde Reservoir Dogs y no me canso de ver ninguna de sus pelis...
Arrivederci !!!
1 Septiembre 2007 | 10:59 AM