Reseña de Planet Terror
[Este es un post casi improvisado sobre la marcha y tras un único visionado del film, por lo que me dejo un millón de cosas en el tintero, pero allá vamos...[
Lo primero que tengo que decir es que, cuando uno lleva cerca de un año y medio esperando el estreno de un film y ha seguido prácticamente cada paso que la producción iba dando adelante, es fácil que las expectativas creadas provoquen cierta sensación de decepción.
Sin embargo, viendo Planet Terror, la experiencia que he tenido ha sido justamente la contraria. En La hora y pico que dura la película, no hubo una secuencia que no me sorprendiera, acongojara o hiciera reír.

Planet Terror, ya desde el trailer de Machete, nos teletransporta a la época que retrataba Scorsese en su Taxi-driver, tras lo que pasa a unos créditos iniciales frenéticamente danzados por una neumática Rose McGowan, acompañados de una banda sonora compuesta por el director que me sorprendió muy gratamente. El film tiene sabor a pulp setentero y serie Z desde el primer momento.
Y es que esta es la obra de un auténtico fanático del exploitation y el cine de terror en general, un universo que Rodríguez plasma con sumo cariño y admiración, homenajeando una cinta tras otra y ofreciendo al cinéfago más desprejuiciado un catálogo de imágenes con el que es imposible que no disfrute como un niño. Si el Kill Bill de su 'hermano' Tarantino era la Biblia en pasta del cine oriental y del Spaghetti Western, Planet Terror es una Oda al más purulento cine de terror.

Ojo, el director texano no descubre la pólvora con esta peli de zombis -ya sean infectos o no, zombis al fin y al cabo...-, no pretende trascender el genero en sí, sino ofrecer al publico un film de entretenimiento siguiendo los cánones del subgénero, pero con calidad. Y vaya si lo consigue.
Del argumento, poco vamos a desvelar, aunque sea algo tan manido que ya lo hemos visto en Return of the living dead II y III (la experimentación militar, el inicio del brote en el pueblo…) y en otras decenas de producciones adscritas al género. Qué más da, lo que importa es que hay un Mad Doctor –pariente más cercano al Herbert West de Re-animator que al Abominable Dr. Phibes o al Dr. Quatermass-, zombis a GO-GO, gore a reaudales, cinefagia -ese Women in Cages...- mucho humor y diversión pura.
Desde las secuencias del bar, que recuerdan poderosamente a La noche de los muertos vivientes –el grupo humano acosado por los zombis, el momento calcado de la cinta de Romero en el que alguien debe ir a por un medio de transporte…-, a los instantes previos a muchas escenas de acción que son puro Carpenter, con esos zombis esperando en los surtidores del bar -a la mente me vienen Halloween, La niebla o Asalto a la comisaría del distrito 13-, pasando por un zombi que es mezcla del podrido muerto viviente de Fulci y los seres que veíamos en El ataque de los zombis atómicos -manejan herramientas y armas e incluso pueden hablar-, las referencias al imaginario del fantástico son incontables. El director no duda, incluso, en tomar algún pasaje de la banda sonora de La noche de Halloween –no en vano, Carpenter aparece en los agradecimientos-.
Pero lo mejor del film es que Robert Rodríguez consigue tomar la esencia de las películas de los setenta y recrear una experiencia que –aunque ajada por la división en dos de lo que iba a ser toda una fiesta cinematográfica- consigue transportarnos satisfactoriamente a la época del exploitation, de la sangre y las tetas, de las fotografías grumosas y arañadas... pero dando una lección de cine. No en vano, las numerosas subtramas:el triángulo Dakota-Dr. Block-hijo de ambos, la relación entre Dakota y su padre, el gran Michael Parks, verdadero nexo común de una cosmología plagada de vampiros, zombis, katanas y asesinos de cuatro ruedas, la pareja Cherry-Wrey, la relación lésbica entre Dakota y el personaje de Fergie, las Crazy Babysitter Twins... son tantas que una serie Z común y corriente no tendrían la menor cabida. Eso sí, Rodríguez, en su afán porque la experiencia sea lo más real posible, nos roba un rollo de película en el que muchos cabos se atan sin que nos enteremos de cómo ni por qué, algo que en mi opinión se traduce en la promesa de que podremos volver a disfrutar de esta cinta con un añadido realmente valioso.

Pero hay algo que honra aún más la cinta: el tono autoparódico y humorístico que le da una pátina tan oportuna al film como los arañazos y las quemaduras de la fotografía. Y me refiero, por ejemplo, a las actuaciones de Bruce Willis y Tom Savini -verdadero Tótem del cine al que se pretende rendir tributo, con su participación como experto en FX en casi toda la filmografía romeriana-, a las grimosas escenas cómicas de la Shelton y sus problemas con las manos, a la minimoto, al perro atropellado y a la cabeza por los aires (referencia directa al Zombi de Romero) todo ello 'Splattstick' al más puro estilo de Terroríficamente muertos, Braindead o Mal Gusto, porque, no lo olvidemos, estamos ante una película de entretenimiento puro y duro, una fiesta que celebra la edad de oro del cinema casposo que tantos buenos ratos nos ha dado a los amantes de la subcultura.
Para terminar, si hay que poner una pega, diría que uno se queda con ganas de saber más de algunos personajes que aparecen como telón de fondo, aunque sea normal que los protagonistas de esta orgía de tripas y cachondeo -con unas interpretaciones más que correctas- se lleven casi todo el metraje, dado el elevado carisma de los tipos a los que dan vida.

Finalmente, sólo diré que hacía mucho, mucho, mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien en una sala de cine. No es la experiencia orgásmica que se nos prometió en esa doble sesión Grind House, ya legendaria, que nunca veremos en el cine. Pero casi.
P.D.: Las películas terminan cuando acaban los créditos…
[SPOILER SPOILER SPOILER] ...aunque lo que veáis sea más un guiño al hijo en la vida real del director del film –Rodríguez no quería “matar” al hijo de nadie para Planet Terror, por lo que eligió al suyo- que algo relacionado con la película. Y es que está muy feo quitarle la vida a un hijo, aunque sea en la ficción.














javier-caspito dijo
Yo ya la he visto. No comentaré nada por no destripársela al que quiera verla. Sólo dire de Robert Rodriguez: ¡Qué grande es!
7 Agosto 2007 | 01:51 PM