[Durante la semana de Cannes, everythingtarantino.com publicaba un enlace a una reseña sobre el libro Sexo, mentiras y Hollywood de Peter Biskind. Por cuestiones que ya conocéis -he estado más liado que el Sr. Lobo en casa de Leatherface...- no pude terminar la traducción a tiempo. Sigo sin tener conexión a Internet en mi casa, pero no podía dejar un día más sin actualizar, así que, a riesgo de ser seriamente bronqueado, le he echado un par y he terminado la traducción en el trabajo, lugar desde el que estoy publicando esto. La iba a publicar en dos partes, pero ya que he actualizado muy poco creo que lo justo es que lo publique entero. Tengo el libro de Biskind desde hace tiempo y haré una reseña propia cuando lo lea, pero hasta entoces, espero que disfrutéis con esto. De nuevo gracias a todos por vuestra paciencia!!!!]

Sexo, mentiras y Hollywood: Mieamax, Sundance y el cine independiente, de Peter Biskind, cita un comentario que el director Quentin Tarantino hizo en 1994 sobre su lealtad hacia Miramax, el pequeño-gran estudio que produjo Pulp Fiction. “Si me hubiera puesto en el mercado, Podría haber escrito mi propio cheque,” observa Tarantino, en aquella época el director más en boga de Hollywood y bien seguro de su estatus. “Pero yo no quería lanzarme al mercado. No es sólo sobre pasta, es todo junto: El dinero, la autonomía, la libertad creativa. Soy su Mickey Mouse. Él podía venir al set cada día tan pronto como yo quisiera. Hablamos sobro lo grande que somos!” “Él”, por supuesto, era Harvey Weinstein, el cofundador de Miramax Pictures.

Han pasado 13 años ahora, y uno no puede dejar de preguntarse si Harvey y Quentin aún van por el set en plan “qué grandes somos”. Tarantino aún dirige films que llaman la atención y Wenstein permanece entre los productores con el perfil más alto de Hollywood. Pero cuando ambos están juntos, el mal humor campa: Weinstein insistió en cortar la gigantesca peli épica sobre artes marciales de Tarantino, Kill Bill, en dos hace unos años; y ahora ha cogido las tijeras para Grindhouse, el tributo de Tarantino y Robert Rodríguez a las tradicionales “dobles proyecciones”. Fue tal fracaso en EEUU que Weinstein ha dicho que la distribuirán internacionalmente como dos films separados. ¿Cómo demonios han conseguido dos egos tan notorios mantener en pie su relación laboral desde hace 15 años?

Hubo fuegos artificiales desde el principio. Tarantino y los Weinstein, Harvey y Bob, dieron el primer paso cuando Miramax compró Reservoir Dogs, el exitazo del Festival de Cine de Sundance de 1992. Por aquellos días en Sundance, los negocios se hacían justo después, u ocasionalmente incluso antes, de la proyección de los films (una práctica que Miramax contribuyó a potenciar). Después, los distribuidores pujaban lo suyo, sin embargo Reservoir Dogs no obtuvo comprador, incluso después del festival, ni siquiera aunque Miramax y otras compañías mostraron interés. Bob y Harvey vieron la peli, primero en Los Ángeles tras Sundance, y luego en sus oficinas de Nueva York en presencia de Tarantino. Harvey era consciente de que la violencia, sobre todo en la famosa escena del corte de oreja, limitaría el nivel de ingresos por la taquilla, y trató de persuadir a Tarantino de eliminarla. El director novel se negó vehementemente y ganó. Reservoir Dogs se convirtió en un éxito de culto, propulsando la carrera posterior de Tarantino y estableciendo a Harvey Weinstein como un mecenas de los talentos independientes y un distribuidor audaz.

Formaban un equipo extraño, ya que tanto Tarantino como los Weinstein compartían el hecho de que ninguno había tomado una ruta tradicional para zambullirse en la industria del cine. Los dos hombres venían de un bagaje muy diferente. Tarantino, 44 años, nació en Tennessee, pero se crió en el Sur de California por una trabajadora madre soltera (sólo tenía 16 cuando dio a luz a Quentin); trabajo con bastante fama [entre la clientela] en un video club e intentó convertirse en actor antes de pasarse a la dirección. Harvey Weinstein, por el contrario, nació 11 años antes en Nueva York en una sólida familia judía de clase media. Él y su hermano pequeño Bob (con el que aún trabaja hoy en día) empezaron como promotores de conciertos, antes de convertirse en distribuidores de películas con la fundación de su compañía Miramax, llamada como sus padres Miriam y Max.

La relación entre Weinstein y Tarantino ha sido comparada con la de un padre indulgente y un niño particularmente consentido. Sólo hay que ver lo mucho que Weinstein esta dispuesto a dejar libertad a Tarantino con la duración de sus films. Pulp Fiction duraba 152 minutos y Jackie Brown algo más de 154. Según Biskind, Weinstein y Tarantino discutieron sobre la duración de Jackie Brown después de una preview en Seattle, discusión que acabó con la promesa de Tarantino de no quejarse si, con la duración que él quería, la peli hacía menos de 70 millones de dólares. Sólo alcanzó los 40 milones de dólares. […]

Debe tenerse en cuenta que Harvey Weinstein ha forjado una relación muy fructífera con muchos directores. Kevin Smith, Anthony Minghella, y Lasse Hallstrom han repetido la experiencia de trabajar con él. Por otro lado, la lista de los autores que trabajaron con él una sola vez y nunca más es considerablemente más larga: Gus Van Sant (quien vendió El Indomable Will Hunting a Miramax), Danny Boyle (Trainspotting), Todd Haynes (Velvet Goldmine), Guillermo del Toro (Mimic), Iain Softly, etc. Sé, de hecho, que una de las personas de esa lista juró no volver nunca a trabajar con Weisntein de nuevo, después de que Weinstein intentara hacer que el director volviera a cortar una película, tras lo que hizo un estreno desganado y poco entusiasta del film en EEUU.

La mutua admiración de Weinstein y Tarantino está siendo probada por Grindhouse, su última colaboración, producida por la Weinstein Company (fundada tras la compra de Miramax por parte de Disney), [aquí explica en qué consiste Grindhouse, así que para no aburrir, me salto esta parte] en la que colabora con Robert Rodríguez. Si Tarantino ha sido para los Weinstein algo así como su Mickey Mouse, entonces Rodríguez es el Pato Donald. (Me pregunto si esto convierte a Kevin Smith en Goofy.)

[Aquí explica qué son las 'grindhouse movies', me lo salto también]

La crítica americana –sobre todo, curiosamente, aquellos que no gustan tanto del hábito experimental de los autores- ha respondidomuy positivamente a Grindhouse en su estreno, particularmente a la opción de hacer un pastiche de los verdaderos films exploitation, con la patina fotográfica degradada, la superficie de la cinta rallada y los fallos de edición. El actual número del British Film Institute's Sight and Sound Magazine dedica no menos de 12 páginas a Grindhouse, la película y el género.

Desafortunadamente, el público no ha respondido tan bien. Grindhouse se precipitó cuando salió en el fin de semana de Semana Santa, y desde entonces sólo obtuvo 24,4 millones de dólares después de seis semanas del estreno. Por el contrario, Kill Bill Vol.1 obtuvo 22 millones es su primer fin de semana y Kill Bill vol.2 25 millones, e incluso esas cifras fueron consideradas por la industria como decepcionantes teniendo en cuenta la ventaja de la expectación creada por Tarantino al volver a dirigir después de seis años sabáticos.

Poco después del estreno de Grindhouse, Weinstein declaró lo “increíblemente decepcionado” que estaba con las cifras del estreno. “Intentamos hacer algo nuevo y obviamente no lo hemos hecho tan bien”, contó al periodista del LA Weekly, Nikki Finke. Sus comentarios podrían sugerir que la famosa bajada de peso de su [antes] rotunda figura, se debe a que ha incluído “morder el polvo” a su dieta.

Grindhouse ha sido uno de los films de 2007 a los que más profundamente se le ha hecho la autopsia, con debates en los medios sobre qué falló. Algunos culpan a las vacaciones de Semana Santa en pleno estreno, fecha reservada tradicionalmente para comidas familiares; otros, al inquietante uso de la violencia hacia la mujer, lo que habría ahuyentado a la mitad de la audiencia potencial [no se lo creen ni ellos] . Pero lo escarpado de su largo metraje es lo que más veces se ha citado como el problema principal, una sesión de 191 minutos, lo que significa que el film sólo puede proyectarse cuatro veces al día en un cine normal, debe ser loque redujo el engrose del box-office.

“Nuestras investigaciones muestran que es la duración lo que mantuvo a la gente lejos”, dice Weinstein a Finke. “Era el mayor factor disuasorio… en un principio intentamos meterlo todo en dos horas y media. Habría sido una duración mejor. Pero las pelis empezaron ha crecer, los trailers también, todo.”

La solución para que la Weinstein Company recuperara los 100 millones de dolares invertidos en la película (costó, dependiendo de a quién creas, entre 50 y 67 millones hacerla, y 30 millones en promoción y publicidad) ha sido cortar por lo sano y empezar de nuevo, un experimento de reanimación distinto de esos llevados a cabo con partes de cadáveres en las terroríficas películas que Grindhouse homenajea.

Death Proof ha escarvado en el negativo original de Grindhouse, reeditando para que dure 127 minutos, y ha sido estrenada con su nueva forma en la competición del Festival de Cannes. Fue en Cannes, recuerden, donde se estrenó la premiere de Pulp Fiction en 1994 y, destrozando sobre todo la competencia que le hacían Atom Egoyan y su Exotica, Kieslowski y su Tres colores: Rojo y Niñita Mikhalkov y su Burnt by the Sun, se llevó la Palma de Oro. Después, Tarantino hizo de presidente del jurado en Cannes, donde él y sus colegas otorgaron la Palama a Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, invocando los rumores de los observadores cínicos que no pudieron obviar el hecho de que el film de Moore estaba producido ejecutivamente por el viejo compañero de auto-admiración de Tarantino, Harvey Weinstein. Tarantino, a su vez, denunció indignado las acusaciones aludiendo al prejuicio de los críticos con dicha elección.

Weinstein estará casi con certeza de nuevo subiendo por la alfombra roja de Cannes con Tarantino para la premiere de Death Proof el martes. Ya ha estado en la ciudad hace poco apoyando otra peli de la Weinstein Co., My Blueberry Nights, el film de apertura del festival dirigida por Wong-Kar Wai. Años atrás, Miramax distribuyó Chungking Express de Wai por recomendación de Tarantino. Sólo para completar la foto del festival de este año,diremos que también se exhibe fuera de competición el último documental de Michael Moore, Sicko, otra película de la Weinstein Company.

Originalemente, la versión de Grindhouse estranada en EEUU iba a viajar hasta UK al menos, y a otros territorios anglosajones escogidos. Ahora, solo la versión individual, Death proof, está planeada para Septiembre en UK. No hay fecha para el film de Rodríguez, Planet Terror. Incluso antes de que Grindhouse se estrenara en los EEUU, Tarantino estaba intentando poner un punto positivo en la posiblidad de que la versión épica no viajara al exterior. Cuando fue preguntado por un periodista sobre la trayectoria del estreno, dijo “Aún estamos intentando averiguar qué haremos. Pero hemos hecho tres cosas diferentes. Yo hice Death Proof, Rodríguez Planet Terror, y ambas juntas hacen Grind House. Y son tres cosas diferentes.[…][son exactamente unas declaraciones que ya pusimos aquí]

Internet está llena de posteos de fans del otro lado del charco abatidos por el hecho de que no podrán ver Grindhouse entera en cines. Los infractores, mientras, pueden bajarse la versiones grabadas con cámaras de video de los sitios p2p piratas. Parece extrañamente adecuado que esas versiones degradan más la ya cutre calidad de imagen, y, al parecer, en algunas versiones piratas, las cabezas de los espectadores pueden verse entrar y salir del film, recreando toda la experiencia grindhouse a la que el film rinde homenaje.

Teniendo en cuenta que Grindhouse y sus partes constitutivas so precisamente las películas que recuperan la pasta con sus complementos (alquiler, versiones domésticas y ventas a las televisiones), la experiencia completa no será tan fiasco al final. El film ha sido muy bien vendido a muchos territorios antes del estreno, y así recuperaran el dinero. Finke dice que una de las razones de que los Weinstein –a pesar de su reputación de impacientes- fueron tan permisivos con Tarantino y Rodríguez y la duración de sus films fue porque Gringhouse iba a ser “una piedra angular de la incipiente financiación de la compañía” cuando levantaron la Weinstein Company.

Weinstein necesita ya mismo un hit para mantener su compañía a flote. La Weinstein Co. se ha diversificado tremendamente en otras áreas –moda, publicidad y contenidos de Internet. Sus pocos hits en cines han sido de baja estofa, como Scary Movie 4, y la chapucera peli de animación Hoodwinked . ¿Dónde deja eso al niño mimado de la Weinsteins, Quentin Tarantino? Él quizá siga siendo su Mickey Mouse, pero el Mickey de Dysney dejó de salir hace mucho en sus propias películas…”

Entrada original en The Independent .