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Parece que Quentin Tarantino está aprovechando muy bien el tiempo que pasa en el Festival de Cannes promocionando la -creo que ya podemos decirlo- polémica Death Proof. Y es que El Gran Hombre acudió como uno más a escuchar la lección de cine que daba el maestro Martin Scorsese. El neoyorquino habló durante una hora y media repasando toda su carrera hasta llegar a Infiltrados, su última peícula estrenada.

Scorsese
dijo que empezó en el cine porque "no tuve elección":

"Primero me sentí atraído por algunas películas en concreto, casi siempre por los actores", de lo cual devino una "obsesión por coleccionar, primero esas películas, luego cualquier película, y luego los carteles"

También habló de la época de estudiante en la que colaboraba en films de serie B en la productora de Roger Corman, donde aprendió algo esencial:

"Disciplina, ir allí y hacer mi trabajo, aunque no tuviese ganas, sobre todo por las mañanas".

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Debemos destacar que el italoamericano está en Cannes como invitado de honor, donde ha presentado un proyecto que ejemplifica su amor por el séptimo arte: el proyecto de la Fundación del Cine Mundial para salvaguardar el patrimonio fílmico amenazado por falta de fondos para conservarlo.

En la imagen: el gran hombre durante la charla de Scorsese. Menos mal que su gusto para vestir no es el mismo que para hacer cine...