En 1973 -fecha de exhibición, no de producción, que fue en 1972-, un Quentin Tarantino de tan sólo diez años iba con su madre a ver Deliverance. En aquella época, para ver una película de este tipo, la clasificación por edades solo permitía entrar a los menores si iban acompañados de un adulto, y la madre de Tarantino jamás dudó en llevar a su pequeño a ver todo tipo de films.

El joven QT era aún bastante impresionable, por lo que la secuencia de la violación masculina del film le causó un gran impacto. Casi 20 años más tarde, El Gran Hombre no dudaría en crear una secuencia en Pulp Fiction para homenajear a aquella que tanto le impresionó.