Quentin Tarantino decidió rodar los orígenes de O-Ren Ishii, el papel de Lucy Liu en Kill Bill, en animación porque hacerlo en imagen real habría disparado el presupuesto, cosa a la que los hermanos Weinstein se negaban.

El Gran Hombre exigió entonces que los encargados de realizar el 'anime' fueran Production I.G., los autores de Ghost in the Shell o Patlabor. Tarantino se desplazó hasta los estudios japoneses para explicar lo que quería. En palabras de Katsuji Morishita, uno de los autores del capítulo:

Eran 4 secuencias en total y el tiempo de producción fue de un año. Esas 4 secuencias habrían sido extremadamente difíciles de rodar en acción real. Si hubiera existido esa posibilidad, habría costado buena parte del presupuesto y del trabajo (empleado en el film).

Tarantino especificó que el estilo visual fuera parecido al de las producciones animadas tradicionales de Japón en los años ochenta, especialmente las de Kazuto Nakozawa.

QT, además, pidió que no se usaran ordenadores para la producción, siendo la mayor parte de las imágenes procedentes de dibujos hechos a mano. La tecnología en 3D sólo fue usada en postproducción, para pulir detalles.

Vía CGSociety.