Hoy cumple nada menos que 70 años un hombre que pasará a la historia por partida doble: por encarnar a Kwai Chang Caine en la mítica serie Kung Fu, y por dar vida a Bill en la saga de venganzas dirigida por Quentin Tarantino, Kill Bill.

David Carradine, actor de polífacética personalidad en el terreno de las artes, nació en California en 1936 y, tras estudiar teoría y composición musical en la Universidad de San Francisco, se enroló en una compañía para representar obras de Shakespeare.

Su gran oportunidad llegaría con Kung Fu producción que, a la vez que lo catapultaba a la fama, lo encasilló en el personaje de místico monje Shaolín.

Intentó hacer carrera en el cine participando en las primeras películas de Martin Scorsese: como 'Big' Bill Shelly en Boxcar Bertha y haciendo de borrachuzo en una breve intervención en el film que contendría todo el germen del Scorsese posterior, Malas calles.

Su carrera no acababa de despegar en el cine y ni protagonizar El huevo de la serpiente de Bergman le ayudó a consolidarse en la gran pantalla, quedando relegado a papeles anecdóticos en todo tipo de películas y a protagonizar films de serie B -algunos de culto, eso sí- como La carrera de la muerte del año 2000 o la divertida La serpiente voladora.

Eso, hasta que Quentin Tarantino tuvo la afortunada idea de contar con él para protagonizar -la primera en la sombra, la segunda en todo su esplendor- Kill Bill, momento a partir del cual ha logrado, a sus 70 años, conseguir mejores papeles y recordar al espectador desmemoriado que sigue estando ahí.

Porque, seamos sinceros: ¿alguien preferiría un Kill Bill protagonizado por Warren Beatty? Nosotros no.