Nacido en 1958 en el neoyorkino barrio del Bronx, Lawrence Bender es una de las personalidades más cercanas a Quentin Tarantino, así como uno de los personajes más excéntricos del Hollywood actual.

Aunque en un principio estudió ingeniería civil en la Universidad de Maine, su pasión por el mundo del espectáculo provoca que abandone los estudios para recibir clases de baile en Nueva York junto al coreógrafo Louis Falco, especializándose nada menos que en baile Flamenco.

Sin embargo, diversas lesiones de consideración terminan con su carrera como bailaor, por lo que comienza a recibir clases de interpretación, en las que coincidirá con actores de la talla de Mickey Rourke o Jessica Lange. A pesar de lo cual, también hace sus pinitos en especialidades tan diversas como la cerámica o el karate.

Cuenta Juan Corral en su, digámoslo, mediocre libro Quentin Tarantino:excesos y cinefilia, que la angustia por no conseguir su gran oportunidad le lleva hasta Los Ángeles con poco más de dos mil dólares y un par de maletas.

Tipo afable donde los haya, Bender comienza pronto a abrirse allí un hueco en el mundillo de cine. Es justo entonces cuando Scott Spiegel -guionista y realizador ligado a proyectos tales como Posesión Infernal o Intruder-, buen amigo de Tarantino, presenta a ambos en una fiesta. Aquí será donde El Gran Hombre comienza a hablarle a Bender sobre un guión que tiene en la cabeza a cerca de un atraco perfecto en el que, al final, todo sale mal.

La idea no le parece mala al amigo Lawrence, que le pide que le pase algo escrito antes de un año. Tres meses después, QT le hace entrega de un tocho de cien páginas -según dice la leyenda, presentados en un modo de lo más descuidado- que el futuro productor de Reservoir dogs pasaría a limpio tras declarar que era el mejor guión que había leído en su vida.

Tarantino y Bender no tardaron mucho en fundar la A Band Apart Records, productora musical especializada en bandas sonoras de películas, cuyas obras serán distribuidas por Maverick Records, a la sazón, propiedad de Madonna. También crean juntos A Band Apart Productions, empresa matriz de toda la obra de Quentin Tarantino así como de buena parte de la de Robert Rodríguez o Steve Buscemi. Aunque no podemos dejar de destacar aquí que A Band Apart es también una de las empresas más prestigiosas de EE.UU ligada a la producción de videos musicales y anuncios comerciales.

La amistad entre Lawrence Bender y Quentin Tarantino es ya en esos momentos inquebrantable, y nuestro director favorito no dudará en hacer aparecer a su colega en todas sus películas, ya sea como locutor radiofónico o joven policía -en Reservoir dogs-, ya como "Yuppie melenudo" en Pulp Fiction y Four Rooms.

Pero si de algo puede estar orgulloso este curioso tipo es de ser el primer productor de la historia que ve como dos películas suyas compiten paralelamente en el Festival de Berlín: Jackie Brown y El indomable Will Hunting.

Lawrence Bender es en la actualidad -amén de productor de Grind House- uno de los mejores amigos de El Gran Hombre, por no decir que ya pertenece a esa increible nebulosa en la que flotan los personajes del Universo Tarantino.